| Francesc M. Hernández - Barcelona, Catal |
on 01/01/1970 to 01:00 |
Score : -/10
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| En mis oidos suena el segundo movimiento del concierto de violín (Anne-Sophie Mutter) de nuestro amigo Ludwig cuando os escribo esta carta. Antes me embragué con la Missa Solemnis (Kurt Masur). Son las 01:15 AM pero con la música de Bethoven acariciando mi alma, el vulgar sueño no osa materializarse. He leido muchas de vuestras exposiciones, admirables por el amor que desprenden hacia el genio creador, hacia nuestro gran Beethoven. Yo también fui a Viena, en 2002, para conocer la ciudad, las calles en las que él habitó. Baden, la casa de la "Novena", los caminos rurales que recorria. La Casa Pasqualatti, en una temparana mañana, donde pude escuchar Fidelio, solo, sin ruidos extaños, mientras llovia intensamente a través de las ventanas de maderas con cuarterones. Heiligenstadt, creyendo revivir la cotidianida de Beethoven,donde pude dejarle mis lágrimas de agradecimiento en forma de escrito en el libro de visitas de la casa-museo junto a interminables escritos de o! tros admiradores agradecidos, en grafias árabes, orientales, latinas, de todos los paises del planeta. Zentral Friedhof, sintiendo la levedad, la paz y el descanso eterno de nuestro héroe, mientras una ardilla se posó, unos segundos, sobre su tumba. En fin unos días inolvidables. La desconocida Viena pasó a ser tan familiar y cotidiana, desde entonces, como lo es mi ciudad, Barcelona. Me despido, mientras, ahora ya, me dispongo a afrontar el segundo movimiento del concierto 5 para piano sin derramar lagrimas, a ser posible. Grácias por vuestra exposición apasionada sobre nuestro Prometeo de la Música.
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